Un segundo
“pinochetazo” se gesta en Venezuela, de acuerdo a algunos teóricos marxistas que pululan como asesores gubernamentales.
La reforma propuesta por Chávez con el objeto de profundizar la revolución, en lugar de unificar a distintos factores sociales, económicos y políticos, no chavistas en torno al “proceso”, lo que ha logrado es fraccionar a la sociedad venezolana en todo nivel, aún más de lo que ya estaba.
El efecto Baduel ha estimulado el ir a votar contra la reforma y disminuido el abstencionismo. La conducta del general después del referéndum será crucial y decisiva. Los sectores oficialistas, con grupos paramilitares y los “batallones” del partido socialista tomarán la calle para cantar el triunfo antes que el poder electoral termine el escrutinio. La oposición denunciará un fraude electoral. Los voceros más radicales de ella llamarán al pueblo a la calle para defender una legítima victoria, y muy probablemente se sumaran amplios sectores de la oposición.
Así comenzará la crisis y hete aquí que toda Venezuela estará esperando el reconocimie

El pronunciamiento de Baduel se oirá en las filas castrenses con mucha atención y por lo que ha expresado hasta ahora, no aceptará la reforma de ninguna manera. Entonces, nos preguntarnos: ¿Cuál será su estrategia?
Si asume el liderazgo y llama a la protesta, a la lucha, inmensos factores dentro del movimiento estudiantil, sindicatos, partidos de oposición, iglesias y los ciudadanos en general le seguirán porque le perciben con poder para sacar a Chávez de Miraflores. El comandante en jefe Chávez tendrá que apelar a los planes militares contingentes y el choque de tr

La otra alternativa es que Baduel llame a la manifestación pacífica, a la resistencia sin violencia, a la denuncia del golpe constitucional y/o del fraude electoral ante las instancias nacionales e internacionales, y a continuar una lucha de mediano y largo plazo. En este caso, de todos modos no parará las protestas, pero las debilitará por desaparecer la representación de un posible apoyo militar. Baduel perderá el liderazgo que haya ganado en sectores opositores y tenderá a “ariascardenizarse” y minimizar su participación pública. Chávez de ninguna manera tendrá éxito. Le será imposible instrumentar un sistema que rechaza, al menos, la mitad del país. Para implementarlo tendría que dejar la apariencia democrática. Si lo hace, será derrocado más temprano que tarde. Vladimir Gessen