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jueves, 14 de agosto de 2008

OPOSICION VENEZOLANA EN POSITIVO

Hablemos de los aciertos y no de los errores de la oposición. Las notas negativas todos las conocemos. Pero, es tiempo de las notas positivas.

Hace diez años la oposición quedó abatida por el avasallante triunfo de Chávez. El era el futuro y el presente para entonces. El pasado quedaba para la historia. Como todo cambio profundo, se presentaba con un cuerpo doctrinario (El árbol de tres raíces) y un planteamiento diferente (La constituyente), una nueva organización política (Movimiento Quinta Republica) y un evidente liderazgo.
Mientras tanto, la oposición incipiente como Primero Justicia, daba sus primeros pasos y Un Nuevo Tiempo era un movimiento regional. Proyecto Venezuela prácticamente se desvanecía y Acción Democrática, COPEI, el MAS y otros partidos enfrentaban la desaparición.
Luego de dos o tres años surgió el primer intento de reagrupamiento opositor y se condujeron luchas valientes y memorables donde el liderazgo de la denominada coordinadora democrática no pudo estar a las alturas de las circunstancias por no contar con una propuesta, una organización política adecuada y una vanguardia con un liderazgo reconocido por todos.
A continuación, Chávez y el Movimiento Quinta República, aprovechando las derrotas que sufrió la oposición, reformuló su propuesta y una vez más ofreció futuro, como fue el socialismo del siglo XXI, una novel organización política, el Partido Socialista Unido de Venezuela, y mantuvo el mismo liderazgo, el de Chávez, pero dentro de una vanguardia que incluye a otros lideres nacionales y regionales.
En el presente, Chávez propone agregar a la organización política un frente militar, la milicia, y su propuesta se radicaliza de un socialismo “del” siglo XXI al viejo socialismo “en” el siglo XXI. Además, de un liderazgo democrático quiere pasar a una “jefatura a perpetuidad”, como Stalin, pues.
Este error histórico, ya llevó a Chávez a su primera derrota durante el referéndum de reforma constitucional donde pretendió que los venezolanos votaran en contra de su libertad y a favor de la “nueva” dictadura del proletariado. Este episodio también significó el primer ensayo exitoso de las fuerzas opositoras, al aplicar una política en conjunto. Contando en adición con el vital agregado de fuerzas como el partido PODEMOS, y de personalidades del mundo militar, político y hasta familiar, hasta entonces afectos al chavismo. En estos momentos, las fuerzas de la libertad están unidas en la mayoría de las regiones del país. Es cierto que existen algunas diferencias pero en una veintena de estados y en más de trescientos municipios concurren unidas a las elecciones regionales. Si no se logra el 100 por ciento, no importa. El pueblo votará con sabiduría y sabrá imponer el verdadero liderazgo del sitio.
Lo que sí destaca es que la oposición tiene ahora una propuesta que se enfrenta a la del oficialismo: Trabaja unida por la libertad, los derechos humanos y la democracia expresada en la Constitución vigente, el libro azul, y se antepone al viejo socialismo “en” el siglo XXI y al libro rojo que se desea imponer. Lo que es relevante es que existe organización político-electoral y que se luchará para defender los votos sufragados por todos. Lo que es real es que han surgido líderes que antes no existían y que poco a poco van ocupando las distintas posiciones de la vanguardia que está naciendo de la próxima Venezuela que se avecina.
Vladimir Gessen.

(Si desea expresar su opinión o que le enviemos nuestros artículos e informaciones a su email, por favor escríbanos a vladimirgessen@gmail.com)

jueves, 1 de mayo de 2008

¿PUEDE HABER UN GOLPE EN VENEZUELA?

Así como Chávez no puede dar un autogolpe y alzarse contra la Constitución vigente, tampoco un grupo militar rebelde e insurgente podría hacerlo.

1. Primera Consideración: Desde el 1° de enero de 1958 todos los golpes de estado en Venezuela han fracasado. Ese amanecer del año 58 el propio líder del golpe, el coronel Hugo Trejo fue hecho prisionero. Triunfó sí, la huelga general y la insurrección popular del 23 de enero de 1958. Luego, fracasarían golpes militares de derecha y de izquierda. Desde el golpe del general Castro León en julio del 58, luego, el movimiento militar encabezado por el Capitán Molina Villegas, el mayor Pedro Vargas y el teniente Fleming Mendoza llamado “El Carupanazo” por iniciarse en Carúpano en mayo de 1962, más tarde, la asonada castrense denominada “El Porteñazo” en la guarnición de Puerto cabello, al mando de los capitanes marinos Ponte Rodríguez, Medina Silva y Víctor Hugo Morales, pasando por el “movimiento” militar de Ramo Verde y los extraños sucesos de 1989, en la “noche de los tanques”, cuando una unidad del Batallón Ayala tomó el Ministerio del Interior, todos los golpes, asonadas, revueltas, sediciones, sublevaciones y alzamientos han fracasado en Venezuela. Igualmente, los más recientes en la historia contemporánea: Fracasó el movimiento MBR-200 liderado por Hugo Chávez en febrero de 1992, fracasó el alzamiento de noviembre de 1992 capitaneado por los almirantes Gruber Odreman y Cabrera Aguirre y el general Francisco Visconti. El último movimiento militar en fallar fue el 11 de abril de 2002 cuando el alto mando militar dirigido por ministro de la Defensa, general en jefe Lucas Rincón le solicitaron la renuncia al Presidente Hugo Chávez y este la acepto, al decir del general trisoleado. Todos los golpes en Venezuela no han logrado el objetivo de derrocar a los presidentes venezolanos desde la presidencia de Wolfang Larrazabal en 1958.
2. Segunda Consideración: Los oficiales de la Fuerza Armada Nacional se encuentran sometidos como nunca antes a investigaciones de inteligencia y severos procesos disciplinarios que hacen muy difícil las actividades conspirativas. Existen temores justificados porque quien simplemente no se muestre de acuerdo al “ideario” implícito en el lema “patria, socialismo o muerte” será relegado en sus ascensos, promociones y en el ejercicio de posiciones de comando. Si se manifiesta contrario puede ser enjuiciado por conspirar, traición a la patria o, en el mejor de los casos, relegado u obligado a irse de baja.
3. Tercera consideración: El comandante en jefe, Hugo Chávez, experto en conspiraciones y asonadas, no confía en las fuerzas armadas tradicionales. Por ello ha creado una reserva militar apertrechada que debe contar para esta fecha con por lo menos 10 mil hombres entrenados para la guerra asimétrica, o como el propio Chávez lo ha dicho una fuerza de guerrilleros listos para el combate con un enemigo superior. El presidente se refiere a los enemigos externos o internos. Entendemos nosotros que solamente puede haber un enemigo “interno” superior a la reserva, obviamente la Fuerza Armada Nacional. Esto nos lleva a suponer que cualquier grupo militar conspirador debe tomar en cuenta que en un golpe militar el escenario de guerra civil es una realidad.
Por estas razones consideramos que así como Chávez no puede dar un autogolpe y alzarse contra la Constitución vigente, tampoco un grupo militar rebelde e insurgente podría hacerlo. Nosotros apostamos por los caminos pautados en nuestra Carta magna para dirimir las diferencias.
Vladimir Gessen.

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lunes, 31 de marzo de 2008

LA VIA POLITICA DEL CENTRO EN VENEZUELA

Vemos con extrema atención el lanzamiento de Podemos conjuntamente con nuevos líderes como Raul Isaías Baduel y Marisabel Rodríguez en presencia de otras figuras como Leopoldo Lopez, Fabiola Colmenares y Roberto Smith. Más recientemente, Julio Borges ha manifestado que Primero Justicia también es Ni-Ni, aunque le costará quitarse la imagen del pasado.
Este espacio, situado en el verdadero centro político, crecerá y se alimentará del “chavismo” moderado o “disgustado”, a la vez que de la oposición que rechaza asimismo al “adecopeyanismo”.


Antes de la época de Acción Democrática y COPEI, existieron otros entes o instituciones de poder que dejaron de existir. Con el perdón de Henry Ramos Allup y de otros dirigentes adecos, creemos poco probable que Acción Democrática vuelva a gobernar. Tampoco COPEI, aunque haya renovado su liderazgo por los noveles dirigentes que hoy lo conducen, pero que ni siquiera se atreven a quitar definitivamente el nombre y usar solamente el de Partido Popular.
Cada cambio político generacional arroja un nuevo liderazgo. Esto significa el ocaso de las anteriores organizaciones sociales o partidos que igualmente comenzaron como vanguardias hasta que dejaron de serlo.
La oposición organizada tradicional ha tratado de mantener y aglutinar a la mayoría de venezolanos que no apoyan a Chávez con dirigentes como Enrique Salas Römer, Enrique Mendoza o, más reciente con Manuel Rosales, pero los opositores están tan cansados de Chávez, como del pasado “adecopeyano”, y de alguna manera, estos líderes mencionados recuerdan a AD y a COPEI. Quizás se escapen de este efecto algunos como Leopoldo Lopez y el “pollo” Salas Feo.
Pensamos que esta es la razón fundamental del por qué luego de 9 años, los denominados “Ni-Ni” siguen manteniendo un 30 % en promedio y de acuerdo a la última encuesta Datos, ahora se acercan al 40 %.
Los Ni-Ni no están con el presidente Chávez, pero si se trata de volver atrás, a la “cuarta república”, votarán “rojo-rojito”. Este es el punto clave. Ellos han votado siempre por el cambio y mientras la oposición no sea cambio, no sea futuro, sino “volver atrás”, lo seguirán haciendo.
Si AD, COPEI y sus derivados quieren sobrevivir tendrán que aceptar liderazgos como los de Baduel, Ismael García o Marisabel, que hoy rechazan, al igual que los oposicionistas radicales.
Si Chávez no quiere que algunos líderes nacionales y muchos dirigentes medios de su partido, el PSUV, no engrosen la fila de los Ni-Ni, tendrá que nombrar muchos nuevos vicepresidentes y otorgar unas cuantas “cuotas de poder”.
Lo curioso es que normalmente en tiempos de campaña electoral, el gobierno crea fuerzas o movimientos políticos anti gobierno para dividir el voto opositor, pero en este caso, el movimiento que impulsan Baduel y Podemos no se separan de la revolución bolivariana y podrían engrosar sus filas tanto con opositores como con los partidarios del gobierno. Esto situaría las próximas elecciones regionales en una elección no polarizada sino en una contienda de tres partes, virtualmente empatadas.
El gobierno tiene inmensos recursos y aparato político, pero el peso de una administración ineficaz, cada vez más al descubierto. La oposición cuenta con Rosales y Mendoza y la gobernación del Zulia, con la tacha de la “cuarta república”. El centro, o la “tercera vía” cuenta con dos o más gobernaciones y la desventaja de la imprecisión de su ubicación.
No habrá hegemonía en los resultados electorales y si no hay unidad del centro con la oposición, los tres sectores podrán obtener gobernaciones.
Vladimir Gessen.

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viernes, 29 de febrero de 2008

"CHAVISMO" PUEDE GANAR ELECCIONES REGIONALES

Chávez se está “ocupando” de los asuntos internos de Venezuela. Canceló los viajes al exterior. “Yo debo quedarme aquí”, dijo, dedicándose a la “rectificación” y supervisando políticas de sanidad, asistencia social, abastecimiento, educación y de seguridad.

Lo hemos visto encabezar gabinetes especializados y hablando sobre estos menesteres. Del ataque a enemigos como la oligarquía, el imperio, Uribe, Bush, la Exxon, entre otros, pasó a la lucha por producir, o importar alimentos, bienes y servicios. Hasta ha declarado la importancia de la lucha anti corrupción. Todo esto porque este año hay elecciones regionales.
Su preocupación se fundamenta en que sí la oposición sacara los mismos votos del referéndum donde le consultó a los venezolanos si podría reelegirse, y fue derrotado, el gobierno esta vez perdería más de la mitad de las gobernaciones y alcaldías.
Sin embargo, la oposición no debe confiarse, la cosa no es tan fácil como parece.
Muchos oficialistas votaron junto a la oposición en la consulta sobre la reelección porque creen en la alternabilidad, pero no se debe olvidar que ellos forman parte del reparto burocrático gubernamental.
Es lógico suponer que algunos gobernadores, alcaldes y otras autoridades del gobierno central que aspiran a la presidencia trabajaron a media máquina para que Chávez no se pudiera reelegir. Pero ahora es distinto. Por ejemplo, si algún connotado gobernador, quisiera ser el abanderado presidencial del partido de gobierno, lo primero que debe hacer es ganar su territorio, aunque Chávez haya perdido allí el referéndum, y si este gobernador junto a otros líderes del chavismo son quienes manejan el aparato electoral oficialista, de repente pudieran “aparecer” los tres millones de votos a nivel nacional que “se abstuvieron” de votar en la consulta reeleccionista.
A la par, Chávez no tiene más opción que emplearse a fondo en estas elecciones, porque si la oposición le toma la mitad de las gobernaciones, como él mismo lo dijo: ¡Vendrán por mí!, a través de un referéndum revocatorio. Para terminar su período, Chávez requiere salir airoso en estas elecciones.
Tampoco se puede ignorar que el principal empleador es el Estado y existen regiones donde el gobierno local representa hasta el 70 % del empleo. Esta vez las autoridades regionales sí llamarán y supervisarán que sus trabajadores voten.
Además, si Chávez lograra detener razonablemente el desabastecimiento, si crea la percepción de que la inseguridad disminuye y el sistema de salud mejora, el gobierno podría recuperarse.
Si la oposición quiere ganar, debe repetir el espíritu unitario del referéndum, incluyendo a todos los partidos de oposición, al comando de la resistencia, a Podemos, a personalidades como Baduel, María Isabel Rodríguez, a organizaciones de la sociedad civil como Súmate y otras, y al movimiento estudiantil. A todos ¡sin excepción!
Un acuerdo de conciliábulos donde se repartan gobernaciones y alcaldías al estilo de “una para ti, una para aquel y otra para mí” llevaría al fracaso. En cada región se debe escoger al candidato más solicitado, consultando a sus habitantes con encuestas fiables para todos, o en su defecto con elecciones primarias, sin importar a que organización pertenezca. Solo así se podrá motivar al mayor número de personas para ir a votar, participar en la defensa de los sufragios y estar dispuestos a mantenerse firmes y luchar decididamente en caso de un fraude electoral.
Vladimir Gessen.

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jueves, 3 de enero de 2008

ESTRATEGIAS OPOSITORAS EN EL 2008

Se presentan dos grandes líneas maestras estratégicas en el seno de la oposición: La primera de ellas es la de no realizar ninguna táctica que involucre a Hugo Chávez electoralmente.

Quienes postulan esta tesis indican que ya Chávez fue derrotado políticamente y no tendrá ninguna ocasión de participar en sufragios. En el 2008 habrá elecciones de gobernadores y alcaldes, en el 2010, elecciones legislativas en donde surgirá una nueva Asamblea Nacional y en el 2012 elecciones presidenciales, sin la concurrencia de Chávez porque no se aprobó la reelección. Esta estrategia parte de la base de que en las elecciones de gobernadores, sí se repitieran los resultados de la reforma con algunos votos más, la oposición podría ganar las gobernaciones y alcaldías más importantes, incluyendo a Caracas, Distrito Federal, Miranda, Carabobo, Zulia, Aragua, Lara, Táchira, Mérida, Sucre, Guárico entre otros. Así veríamos a líderes estudiantiles como Goicochea y Stalin, de Alcaldes, a Maria Isabel como gobernadora y a la mayoría de los dirigentes de un Nuevo Tiempo y Primero Justicia en posiciones de comando regionales. Luego en las elecciones parlamentarias se tomaría el control de la mayoría en la Asamblea Nacional, lo cual a su vez involucraría renovar al poder Judicial, empezando por el Tribunal Supremo de Justicia, y la Fiscalía, Contraloría y Defensoría del Pueblo.
En relación a la campaña presidencial, esta estrategia considera que dado el desgaste del oficialismo y las derrotas que preceden, el candidato del gobierno, sea Diosdado, Jorge Rodríguez, Acosta Carlez, Jesse Chacón, Nicolás Maduro, William Lara, Cilia Flores u otro, no podría detener la ola de apoyo que tendría el candidato opositor, sea Manuel Rosales, Leopoldo Lopez, Raúl Isaías Baduel, Julio Borges, Capriles Radonsky, entre otros dirigentes.
Esta estrategia significa reconocer que Chávez será el presidente de la República hasta el 2013, que entregará el poder, paso a paso, y permitirá que su revolución se revierta, así como suponer que el oficialismo no podrá imponer la reelección a través de un mecanismo alterno a la reforma derrotada. Esta expectativa aunque parezca cómoda no lo es. Comporta cinco años de movilizaciones, de organización, de luchas cotidianas y de enfrentamientos cívicos cada vez que el oficialismo intente salirse de la Constitución con algún artificio o emboscada legal.
La segunda gran estrategia que se perfila es la de enfrentar directamente a Chávez y obligarlo a ir de frente en el combate político. Se trata de llamar a Constituyente. La encabeza Raúl Isaías Baduel y no dudamos que distintos factores se sumarán a este proyecto. Un sinnúmero de venezolanos consideran que esperar cinco años es imposible sustentarlo, que el desastre económico, social, político, psicológico y militar sería irreparable. Además de que Venezuela podría ser arrastrada en este tiempo a situaciones graves como serían un conflicto armado interno o externo.
El primer paso de esta estrategia es recoger las firmas que soliciten la constituyente, lo cual conlleva convencer a millones de ciudadanos para que firmen en circunstancias embarazosas, porque más de uno recordará las “listas tascón” y sus consecuencias. Otra dificultad que presenta esta iniciativa es que una buena parte de la oposición política partidista piensa que sería darle una nueva opción al presidente. En efecto, sí Chávez -de una forma o de otra- ganara la mayoría de esta constituyente, entonces impondría “legalmente” su Carta Magna socialista.
Quienes defienden este camino de lucha razonan argumentando que sí el oficialismo pensara que puede ganar esta alternativa, ya habría aceptado la propuesta de Baduel en lugar de negarla. Pareciera que el chavismo no quiere correr el riesgo de que la oposición tomara el control a mediados o finales del 2008 de una constituyente que entre otras cosas puede: Suspender a la Asamblea Nacional actual y transformarse en Poder Legislativo, además de constituyente. Controlar el presupuesto nacional. Nombrar nuevo Fiscal, Contralor, Defensor del Pueblo. Redactar la próxima Constitución Nacional y llamar a nuevas elecciones presidenciales y generales a más tardar en el 2009.
Una cosa es cierta si quienes propugnan esta opción logran las firmas, creemos será imparable el tsunami que se viene sobre Venezuela.La oposición debe considerar válidas ambas propuestas… Una no excluye a la otra.
Vladimir Gessen

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miércoles, 5 de diciembre de 2007

ESTRATEGIAS OPOSITORAS

1. La Asamblea Constituyente. Raul Isaías Baduel planteó una nueva Asamblea Constituyente con el fin de obtener una nueva ley fundamental. La realidad es que una Constituyente, como ya se estableció en Venezuela, es un poder de poderes originario que puede revocar la actual Asamblea Nacional, al Tribunal Supremo e incluso a la propia Presidencia. También derogar los mandatos del Fiscal, Contralor y Defensor del Pueblo, y rescindir al Consejo Nacional Electoral y nombrar uno nuevo. Pensamos que el general apunta alto, le toma la ofensiva a Chávez y, en términos militares, explota la victoria sin dar tregua ni cuartel al comandante en jefe. Quizás por esto Chávez ha tomado una actitud de contraofensiva inmediata presentándose con el alto mando militar, reiterando el “patria, socialismo o muerte” y amenazando con seguir adelante con la reforma, ignorando que el Pueblo dio un NO rotundo al socialismo chavista en el referéndum. Pareciera que los asesores militares del comandante en jefe no se pasaran por la idea de realizar una retirada estratégica para recuperar fuerzas, reagruparse y volver al ataque, cuando puedan hacerlo. De seguir esa vía estamos seguros que además de perder una batalla pasarán a la pérdida absoluta.
Intuimos que sí Chávez se sintiera tan fuerte como manifiesta, en lugar de estar proponiendo hacerle trampas al Pueblo, sugiriendo la reforma a través de leyes habilitantes o mediante nuevas presentaciones por parte de la Asamblea Nacional o de terceros, bien podría aceptar la propuesta de Baduel y formular su constitución socialista dentro de la probable constituyente… o, ¿Será que esta seguro que no tendría la mayoría dentro de ella?
2. Elecciones de gobernadores y alcaldes. Otros sectores de la oposición consideran que el objetivo no debe ser una constituyente. Más bien ir, paso a paso, y en el 2008, ganar el mayor número de gobernaciones y alcaldías por parte de la oposición. Así, se podrían obtener triunfos en Zulia, Miranda, Lara, Aragua, Carabobo, Anzoátegui, Táchira, Mérida, Nueva Esparta, entre otros estados, conjuntamente con las alcaldías de Caracas y de las más importantes ciudades del país. Veríamos de gobernadores y alcaldes a personajes como el propio Baduel, a Ismael García, Leopoldo Lopez, Julio Borges, Maria Isabel Rodríguez, Carriles Radonsky, Herman Escarrá, Stalin González, Yon Goicochea entre incontables líderes que ha arrojado el “proceso” de la conformación de la nueva oposición, junto a otras personalidades de la vieja pero de consecuente acción de lucha, como Antonio Ledesma, Oswaldo Alvarez Paz, Henry Ramos Allup, Liliana Hernández, Luis Ignacio Plana, entre otros. Sin mencionar a tantos periodistas, comunicadores y artistas que quisieran iniciarse como políticos.

3. La resistencia pacífica. Aunque golpeado, Chávez no está vencido. Posee colosales recursos. Conserva una substancial cuota de poder económico, político y militar. Intentará no perder la ofensiva. Continuará provocando a los radicales de oposición para justificar un estado de excepción. A esta altura, ya Fidel Castro le habrá insuflado el por qué no cree en elecciones, como le dijo a Ortega, y la necesidad imperiosa de que Venezuela se sostenga, a cualquier costo, como capital de la “gran confederación socialista continental” con la que delira. Por ello, la oposición no debe bajar la guardia y mantener la resistencia pacífica y de calle ante cualquier pretensión en esta dirección.
Vladimir Gessen

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lunes, 3 de diciembre de 2007

LO QUE PERDIO CHAVEZ

1. El mito de la “invencibilidad”. El presidente expresó que quien votaba por el SI votaría por Chávez y quien votara por el NO lo haría contra él. De hecho convirtió en un plebiscito el referéndum por la reforma constitucional. Entonces, sí de verdad hubiera sido un referéndum revocatorio habría quedado anulado su mandato. De acuerdo a los resultados, Chávez logra el 49 % de los votos a favor pero con un 44 % de abstención. Esto representa que Chávez obtuvo apenas el 27 % de los votantes inscritos. Un hombre que llegó tener el 77 % de votos perdió el 50 % del electorado nacional. ¡Sacó menos sufragios que cualquiera de sus adversarios derrotados en anteriores elecciones!
Esto tendrá repercusiones muy importantes. Dentro de su partido todos saben ahora que no es eterno su mandato y tendrán que ir jugando distintas posiciones si quieren sobrevivirlo. En Cuba, Fidel ya alertó en su última reflexión que “no bastaría el triunfo del SI el 2 de diciembre, las semanas y meses posteriores a esa fecha pueden llegar a ser sumamente duros” para Cuba y Venezuela, como previendo lo que vendría aun triunfando Chávez. Peor será al perder. Fidel ya sabe que es el principio del fin, que no hay presidente vitalicio en Venezuela. Raúl Castro tendrá que tomar sus previsiones y el “chavismo” en Cuba ya no representará el futuro para ellos.
Electoralmente, la gente perdió el miedo y la abstención la próxima vez se minimizará aumentando el poder electivo de la oposición.
2. El camino al socialismo. Chávez también pidió el voto para el socialismo. Recordemos que el articulado establecía el socialismo para Venezuela y se rechazó. Esto significa que el “norte” de Chávez desapareció y su consigna fundamental: Patria, socialismo o muerte. El pueblo votó en contra del socialismo. Su proyecto fue contundentemente negado. No creará territorios ni vicepresidencias, ni una “nueva geometría del poder”. No controlará al Banco Central ni a la sociedad. No podrá hacer su confederación de países y las leyes habilitantes que tenía preparadas para implantar el socialismo no podrán ser aplicadas porque los ciudadanos se pronunciaron en contra.
3. La jefatura militar. En las Fuerzas Armadas venezolanas ya muchos oficiales no apostarán al comandante en jefe y le perderán el miedo. Muchos verán a Baduel, quien le robó el liderazgo militar a Chávez y se abrió un camino hacia el poder, primero regional y quizás nacional, mientras que Hugo Chávez ¡No se podrá reelegir!
Chávez sabe contar cañones. El 4 de febrero cuando se vio en desventaja militar negoció su rendición. Igual hizo cuando le pidieron la renuncia el 11 de abril. El presidente debe haber calculado su fuerza este pasado 2 de diciembre mientras se detenía el proceso comicial y no se brindaban los resultados obtenidos durante largas horas. Sabe que las fuerzas armadas no le son fieles a su persona como quisiera, sino a la Carta Magna. Por eso ha querido hacer unas fuerzas paralelas como la guardia territorial y la reserva. Esta derrota se lo impedirá.
4. El poder de amedrentar. Si el presidente intentara cerrar a Globovisión o cualquier otro órgano de expresión sería prender no unas “candelitas” sino un fuego que no se pararía hasta arrasar con la pradera. Igual pasará con la pretensión de controlar a la educación privada o acallar a las Iglesias. No podrá cercenar la autonomía universitaria. Se convirtió en un tigre de papel como diría Mao Tsetung.

Vladimir Gessen

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jueves, 29 de noviembre de 2007

EL GENERAL EN SU LABERINTO

Un segundo
“pinochetazo” se gesta en Venezuela, de acuerdo a algunos teóricos marxistas que pululan como asesores gubernamentales.

Para unos, las declaraciones del general Raúl Isaías Baduel contra la reforma constitucional fueron el inicio formal de un plan contrarrevolucionario que estaría en plena ejecución. Para otros, la fractura del ejército que significa la salida de Baduel del proceso chavista pone en peligro la revolución venezolana y la integración bolivariana en el continente.
La reforma propuesta por Chávez con el objeto de profundizar la revolución, en lugar de unificar a distintos factores sociales, económicos y políticos, no chavistas en torno al “proceso”, lo que ha logrado es fraccionar a la sociedad venezolana en todo nivel, aún más de lo que ya estaba.
El efecto Baduel ha estimulado el ir a votar contra la reforma y disminuido el abstencionismo. La conducta del general después del referéndum será crucial y decisiva. Los sectores oficialistas, con grupos paramilitares y los “batallones” del partido socialista tomarán la calle para cantar el triunfo antes que el poder electoral termine el escrutinio. La oposición denunciará un fraude electoral. Los voceros más radicales de ella llamarán al pueblo a la calle para defender una legítima victoria, y muy probablemente se sumaran amplios sectores de la oposición.
Así comenzará la crisis y hete aquí que toda Venezuela estará esperando el reconocimiento oficial del resultado por parte de Baduel o la confirmación de sus palabras aseverando que se ha consumado un golpe en contra de la efectiva constitución de 1999. Este mensaje del trisoleado general será concluyente tanto para civiles como para los ciudadanos de uniforme. En ese momento Baduel puede invocar los artículos 333 y 350 de la Carta Magna y cumplir su deber de colaborar en el restablecimiento de la Ley Fundamental derogada, desconociendo cualquier legislación o autoridad que contraríe los valores, garantías y principios consagrados en la constitución cambiada.
El pronunciamiento de Baduel se oirá en las filas castrenses con mucha atención y por lo que ha expresado hasta ahora, no aceptará la reforma de ninguna manera. Entonces, nos preguntarnos: ¿Cuál será su estrategia?
Si asume el liderazgo y llama a la protesta, a la lucha, inmensos factores dentro del movimiento estudiantil, sindicatos, partidos de oposición, iglesias y los ciudadanos en general le seguirán porque le perciben con poder para sacar a Chávez de Miraflores. El comandante en jefe Chávez tendrá que apelar a los planes militares contingentes y el choque de trenes será inevitable. Predecir quien vencerá es imposible pero el costo será alto.
La otra alternativa es que Baduel llame a la manifestación pacífica, a la resistencia sin violencia, a la denuncia del golpe constitucional y/o del fraude electoral ante las instancias nacionales e internacionales, y a continuar una lucha de mediano y largo plazo. En este caso, de todos modos no parará las protestas, pero las debilitará por desaparecer la representación de un posible apoyo militar. Baduel perderá el liderazgo que haya ganado en sectores opositores y tenderá a “ariascardenizarse” y minimizar su participación pública. Chávez de ninguna manera tendrá éxito. Le será imposible instrumentar un sistema que rechaza, al menos, la mitad del país. Para implementarlo tendría que dejar la apariencia democrática. Si lo hace, será derrocado más temprano que tarde. Vladimir Gessen
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miércoles, 21 de noviembre de 2007

2 DE DICIEMBRE… 09:00 A.M.

Desde primera horas de la mañana la abstención se ha hecho sentir, sin embargo, la votación es mayor que en las elecciones legislativas…

En la Sala Situacional de Miraflores se ordena a los voceros del oficialismo hacer declaraciones llamando a votar y a los cuadros del partido socialista y del ejecutivo nacional, así como a los gobernadores y alcaldes se les instruye en hacer redoblados esfuerzos para llevar a la gente a sufragar.
El comandante en Jefe se encuentra plenamente informado por los organismos de inteligencia militar sobre el acuartelamiento y la movilización castrense en todo el territorio nacional. Hasta donde está en conocimiento, la situación es normal, demasiado normal...
La mayoría de los dirigentes de la oposición en buena parte llaman a ejercer el voto y lo hacen desde los centros de votaciones. Destaca para los medios de comunicación la presencia del general en Jefe “institucionalista” quien declara insistiendo en la necesidad de manifestarse mediante el sufragio.
Los “batallones” del oficialismo se preparan para cantar victoria y movilizarse a partir de las 4 de la tarde, de manera que tomen las calles y ocupen el espacio antes que los otros. Mientras tanto distintas fuerzas organizadas se aprestan para denunciar el fraude electoral que estaría por cometerse y comenzar la protesta que aspiran sea nacional, en todas y cada una de las ciudades y permanente. Algunos proclaman “candelas” y “guarimbas”, otros, manifestaciones, cacerolazos y marchas.
En la Guardia Nacional están preparados, el Ejército se encuentra en alerta. La Marina y Aviación, acuarteladas. En cada oficial, el dilema, nadie abrirá fuego contra el pueblo.
Los estudiantes, en los centros de votación cuidando los votos del NO y los mensajes de celulares se multiplican por miles indicando muy hábilmente lo que se debe hacer y cuando. Existe temor pero también conciencia del importante momento histórico que se está viviendo.
Los rumores van y vienen, “hay militares presos”, “mataron a un estudiante”, “la marina se alza esta noche”, “el fraude es gigantesco”, “Chávez decretará el estado de excepción”...
Venezuela al borde del precipicio…
Todo comenzó cuando el presidente el 28 de diciembre de 2006 pronunció un discurso ante los militares anunciando el cierre de RCTV, en medio de su consigna “Patria, socialismo o muerte”, perdiendo la legitimidad democrática lograda en las elecciones presidenciales, y posteriormente al proclamar una nueva constitución “roja-rojita” bajo la etiqueta de una reforma.
La Constitución es algo más que la ley fundamental de un Estado que defina el régimen de derechos y libertades de los ciudadanos y la organización política. En la Carta Magna se establece la convivencia de una sociedad, y en tiempos de libertad se funda mediante el mayor consenso posible. Se crea para unir a los ciudadanos de una nación en torno a normas aceptadas por todos. La nueva constitución propuesta por el presidente Chávez divide a Venezuela en dos. Pronuncia la desavenencia y la convierte en discordia, desacuerdo y, eventualmente, en enemistad. En lugar de un pacto social se presenta una ley fundamental con claros visos de unilateralidad e imposición de una parte a otra.
Lo peligroso y trascendental de la reforma y de los resultados electorales es que el país puede deslizarse hacia una confrontación civico-militar que nos marque y despedace por décadas. El Tribunal Supremo debe meditar sobre esto cuando decida si difiere el referéndum… y a tiempo.













Vladimir Gessen

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jueves, 15 de noviembre de 2007

EL DESENLACE SERA CASTRENSE

Solamente una decisión del Tribunal Supremo de Justicia difiriendo la reforma constitucional puede evitar el choque de trenes que se avecina.

Los militares detentan el poder en Venezuela. El poder político, el económico y el social están en segundo plano. Los dos grandes dirigentes militares son Hugo Chávez y Raúl Isaías Baduel. El presidente es el jefe de la Fuerza Armada Nacional. Baduel, su líder natural. Mientras Chávez después del golpe estaba preso, Baduel, quien no quiso alzarse, a pesar de ser uno de los juramentados, por diferencias con Chávez en cuanto a lo oportuno de la acción; y para entonces teniente coronel, siguió las conspiraciones adentro de los cuarteles. Sin los otros cuatro comandantes, lideraba el movimiento MBR200 dentro de las filas castrenses. Para negociar con el presidente Caldera el sobreseimiento de Chávez, la amenaza de golpe por parte de los comandantes sublevados el 4 de febrero de 1992 jugó un papel determinante. Baduel personificaría el liderazgo del probable golpe si no hubieran soltado a los comandantes presos. Ya para esa fecha el liderazgo de Baduel descollaba entre los uniformados. Luego Chávez se fue a la lucha política y social, entre tanto Baduel proseguía su carrera y estudios militares y encabezaba la sedición militar. Cuando Hugo Chávez gana las elecciones presidenciales, Baduel garantiza militarmente el ascenso al gobierno. Inmediatamente, Baduel aprendería los intríngulis del poder como secretario del presidente. De allí se fue a comandar la poderosa brigada de paracaidistas y mantuvo el liderazgo de quienes, a su vez, comandaban las brigadas de cazadores, selva y blindados. Este líder enigmático y estratega militar es quien comanda el regreso de Chávez después de los sucesos del 11 de abril de 2002. Es esa ocasión, se muestra su liderazgo marcial cuando Chávez tiene que ir a Maracay para entrevistarse con el general y no al revés como correspondía, el alto oficial acudir al palacio de gobierno a informar al comandante en jefe.
Desde ese instante, Chávez le teme a Baduel porque demostró quien tenía el verdadero poder de fuego, comando del ejército y de las otras fuerzas. El presidente atrasó cuanto pudo el ascenso a general en jefe, a comandante del ejército y a ministro de la defensa, pero no pudo pararlo. Es obvio que luego de tener y evidenciar quien mandaba en las filas uniformadas en 2002, este liderazgo tiene necesariamente que haberse expandido hasta el 2007 habiendo sido, además de líder, primero jefe del ejército y luego cabeza de las fuerzas armadas como ministro. Han pasado sólo 4 meses, toda la estructura militar “baduelista” está intacta. Por ello, Chávez pierde los estribos y se precipita en llamarlo “traidor” y ordenar a sus seguidores pedir “paredón” para el general.
Al poder político cuando gobernaba no lo pudieron tumbar los militares. Se derrumbó por si mismo cuando se fragmentaron y perdieron el apoyo popular. Con un poder militar dividido se corre el mismo riesgo. Por eso la mesura del general en Jefe. Quiere un acuerdo con Chávez fundamentado en aquel papel que firmaron en Maracay en abril de 2002 en donde se garantizaba el proyecto original del MBR200 y no el actual proyecto neocomunista. Si no hay acuerdo, los militares saldrían del poder. Lo saben todos los uniformados, a menos que se cuadren mayoritariamente con el jefe Chávez o el líder Baduel y sus respectivos proyectos. La decisión y las armas están en sus manos… por ahora.
Vladimir Gessen

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jueves, 8 de noviembre de 2007

CLAVES PARA ENTENDER EL CASO BADUEL


El general, ex ministro de defensa Raúl Isaías Baduel y compañero de revolución de Chávez, expresó que es un “golpe de estado” la forma como se quiere alterar la Constitución en Venezuela.


Se refería al artículo 342 de nuestra Carta Magna en donde se especifica que una reforma constitucional no puede modificar su estructura y principios fundamentales, como se pretende, declarando al Estado socialista, eliminando de hecho el pluralismo democrático.
Entonces, si Baduel afirma que es un golpe a la constitución, debió llamar a la fuerza armada venezolana a cumplir con sus preceptos y evitarlo por el claro mandato que tiene (artículos 328 al 331) de defender los principios pautados en la ley de leyes venezolana.
Además, el Artículo 333 establece que la Constitución no perderá su vigencia si dejare de observarse por acto de fuerza o porque se derogase fuera de ley. “En tal eventualidad, toda autoridad, tendrá el deber de restablecer su efectiva vigencia”.
Así, nos preguntamos por qué Baduel no hizo el llamado a la FAN de aplicar el artículo 350 que instituye que “El pueblo de Venezuela… desconocerá cualquier régimen, legislación o autoridad que contraríe los valores, principios y garantías democráticos”. Sorprendentemente y en desacorde con su fuerte discurso meramente convocó a votar en las elecciones por el NO.
Esto nos demuestra dos posibilidades no excluyentes la una de la otra: Una, que Baduel no tiene la fuerza militar interna para emplazar a los ciudadanos de uniforme; es decir, no cuenta con los “cañones” suficientes para que la FAN desconozca a las autoridades constituidas por miembros del oficialismo que participan de la reforma como lo son el Presidente y Comandante en Jefe, la Asamblea Nacional, el Tribunal Supremo de Justicia y el Consejo Supremo Electoral.
Dos, que Baduel sale a la palestra pública y toma la calle para crear las condiciones objetivas para una insurrección, antes, durante o después del referéndum.
Otra probabilidad es que Baduel forme parte de una estrategia oficialista y militar, para crear una nueva oposición al gobierno pero leal al régimen. El gobierno cívico-militar de Venezuela requiere mantener una imagen internacional democrática. En este esquema se basa su aceptabilidad por parte de la comunidad de naciones. Pero el “chavismo” teme a la oposición actual, a la cual sitúa como golpista. Chávez preferiría una oposición que nunca irrumpa en contra de su gobierno aunque le ceda algunas gobernaciones como Aragua y Sucre. Baduel y el partido Podemos pueden cumplir este papel.
Por su lado, el alto mando militar precisa frenar al Chávez megalómano y ponerle freno al “huracán” desbocado que representa en algunas oportunidades. Una oposición fuerte, liderada por un militar, aunque mediatizada, permitiría algunos equilibrios.
Los escenarios que se presentarán en el referéndum de reforma constitucional serían: Primero: El oficialismo controla, de una u otra manera, los resultados electorales. Estimamos que se “contarán” no menos de un 60 % de los votos a favor del SI. Segundo. En un escenario de alta abstención, Chávez logrará legalidad pero no legitimidad. Con una baja abstención, consigue legalidad y más legitimidad.
En ambos casos, al sumarse los votos “NO” junto a la abstención, se superará ampliamente el 50 % de los electores, por lo que la legalidad existirá pero no la legitimidad.
La segunda línea de defensa, la resistencia al totalitarismo, seguirá creciendo y en algún momento llegará el punto de quiebre, el cual nos ilusionamos sea por la vía pacífica y democrática.
Vladimir Gessen
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