En los próximos comicios regionales Hugo Chávez no podrá ganar ni cantar victoria. No existe fórmula que le permita recuperarse de la derrota a su reforma pro-reelección, sufrida el 2 de diciembre de 2007.
Además de la enorme pérdida de popularidad del Presidente, provocada por asociar el referéndum sobre la reelección a su imagen, cuando afirmó que sí se votaba contra la reforma sería contra él, Chávez enfrenta un nuevo problema: Si los dirigentes del oficialismo ganan las próximas elecciones regionales, el “comandante” quedará debilitado ante ellos. Chávez contó más de 7 millones de sufragios cuando fue reelecto en las elecciones presidenciales de diciembre del 2006. Un año más tarde perdió la consulta reeleccionista con apenas 4 millones de votos. Ahora, este año, si en los comicios regionales, el oficialismo recupera los 7 millones de sufragios otra vez, se evidenciará que los gobernadores y alcaldes electos y el partido de gobierno tienen más respaldo que el supuesto líder del “proceso”.
Supongamos que otro dirigente fundamental del oficialismo como Diosdado Cabello, gobernador del Estado Miranda, se reelige y se adjudica más papeletas que los logrados por Chávez en su estado, sería suficiente aval para que aspirara por la candidatura presidencial del partido de gobierno. Diosdado sería uno de los presidenciables que surgirán en las filas del partido rojo.
Si esto se repite en más estados y la sumatoria de votos regionales alcanza a ser mayor que los del referéndum pro-reelección de Chávez, el peso institucional del oficialismo se hará sentir sobre el President
e, limitando su jefatura y cercando su liderazgo.
Cuando el Presidente quiera en el 2009 como anunció, forzar una enmienda constitucional permitiendo la reelección presidencial indefinida, encontrará una barrera insalvable. Su enmienda no podrá pasar. Demasiados intereses del “chavismo sin Chávez”, de los militares “institucionales”, de parlamentarios y magistrados oficialistas pero antireeleccionistas “encubiertos” y de los nuevos líderes del oficialismo con aspiraciones presidenciales, conspirarán para impedirlo.
Todo esto, partiendo de la premisa de un triunfo electoral oficialista lo cual no se vislumbra a menos que “emerjan” los 3 millones de votos “virtuales” que desaparecieron el pasado 2 de diciembre. Si, como es de esperar, la oposición repite o amplia su ventaja, mantiene la gobernación del Zulia y gana gobernaciones como Miranda, Aragua, Carabobo, entre otras, así como importantes alcaldías incluida la de Caracas, entonces el problema de Chávez no será intentar la enmienda sino más bien cómo evitar la renuncia o que le deroguen el mandato con un referéndum revocatorio. 
Estas realidades deben tener muy preocupado a Hugo Chávez. Su instinto político le alertará que las cosas andan mal. Que su intento de “huir hacia delante” con lo del acuerdo humanitario con las FARC, para disimular la derrota electoral, lejos de ayudarle lo empantanó aún más.Lo mejor que podía y puede hacer, en términos militares, es un repliegue estratégico para reagruparse y recuperar fuerzas. Traducido en términos políticos: dejar la confrontación y de crear enemigos y concentrarse en gobernar. Abstenerse de intervenir en las elecciones regionales y reivindicarse ante el Pueblo, solucionando los problemas de la gente. De esta forma podrá, si bien no reelegirse, retirarse de la presidencia… con futuro.
jueves, 24 de enero de 2008
EL OCASO DE CHAVEZ: NO PODRA IMPONER SU REELECCION INDEFINIDA
jueves, 3 de enero de 2008
ESTRATEGIAS OPOSITORAS EN EL 2008
Se presentan dos grandes líneas maestras estratégicas en el seno de la oposición: La primera de ellas es la de no realizar ninguna táctica que involucre a Hugo Chávez electoralmente.
Quienes postulan esta tesis indican que ya Chávez fue derrotado políticamente y no tendrá ninguna ocasión de participar en sufragios. En el 2008 habrá elecciones de gobernadores y alcaldes, en el 2010, elecciones legislativas en donde surgirá una nueva Asamblea Nacional y en el 2012
elecciones presidenciales, sin la concurrencia de Chávez porque no se aprobó la reelección. Esta estrategia parte de la base de que en las elecciones de gobernadores, sí se repitieran los resultados de la reforma con algunos votos más, la oposición podría ganar las gobernaciones y alcaldías más importantes, incluyendo a Caracas, Distrito Federal, Miranda, Carabobo, Zulia, Aragua, Lara, Táchira, Mérida, Sucre, Guárico entre otros. Así veríamos a líderes estudiantiles como Goicochea y Stalin, de Alcaldes, a Maria Isabel como gobernadora y a la mayoría de los dirigentes de un Nuevo Tiempo y Primero Justicia en posiciones de comando regionales. Luego en las elecciones parlamentarias se tomaría el control de la mayoría en la Asamblea Nacional, lo cual a su vez involucraría renovar al p
oder Judicial, empezando por el Tribunal Supremo de Justicia, y la Fiscalía, Contraloría y Defensoría del Pueblo.
En relación a la campaña presidencial, esta estrategia considera que dado el desgaste del oficialismo y las derrotas que preceden, el candidato del gobierno, sea Diosdado, Jorge Rodríguez, Acosta Carlez, Jesse Chacón, Nicolás Maduro, William L
ara, Cilia Flores u otro, no podría detener la ola de apoyo que tendría el candidato opositor, sea Manuel Rosales, Leopoldo Lopez, Raúl Isaías Baduel, Julio Borges, Capriles Radonsky, entre otros dirigentes.
Esta estrategia significa reconocer que Chávez será el presidente de la República hasta el 2013, que entregará el poder, paso a paso, y permitirá que su revolución se revierta, así como suponer que el oficialismo no podrá imponer la reelección a través de un mecanismo alterno a la reforma derrotada. Esta expectativa
aunque parezca cómoda no lo es. Comporta cinco años de movilizaciones, de organización, de luchas cotidianas y de enfrentamientos cívicos cada vez que el oficialismo intente salirse de la Constitución con algún artificio o emboscada legal.
La segunda gran estrategia que se perfila es la de enfrentar directamente a Chávez y obligarlo a ir de frente en el combate político. Se trata de llamar a Constituyente. La encabeza Raúl Isaías Baduel y no dudamos que distintos factores se sumarán a este proyecto. Un sinn
úmero de venezolanos consideran que esperar cinco años es imposible sustentarlo, que el desastre económico, social, político, psicológico y militar sería irreparable. Además de que Venezuela podría ser arrastrada en este tiempo a situaciones graves como serían un conflicto armado interno o externo.
El primer paso de esta estrategia es recoger las firmas que soliciten la constituyente, lo cual conlleva convencer a millones de ciudadanos para que firmen en circunstancias embarazosas, porque más de uno recordará las “listas tascón” y
sus consecuencias. Otra dificultad que presenta esta iniciativa es que una buena parte de la oposición política partidista piensa que sería darle una nueva opción al presidente. En efecto, sí Chávez -de una forma o de otra- ganara la mayoría de esta constituyente, entonces impondría “legalmente” su Carta Magna socialista.
Quienes defi
enden este camino de lucha razonan argumentando que sí el oficialismo pensara que puede ganar esta alternativa, ya habría aceptado la propuesta de Baduel en lugar de negarla. Pareciera que el chavismo no quiere correr el riesgo de que la oposición tomara el control a mediados o finales del 2008 de una constituyente que entre otras cosas puede: Suspender a la Asamblea Nacional actual y transformarse en Pod
er Legislativo, además de constituyente. Controlar el presupuesto nacional. Nombrar nuevo Fiscal, Contralor, Defensor del Pueblo. Redactar la próxima Constitución Nacional y llamar a nuevas elecciones presidenciales y generales a más tardar en el 2009.
Una cosa es cierta si quienes propugnan esta opción logran las firmas, creemos será imparable el tsunami que se viene sobre Venezuela.La oposición debe considerar válidas ambas propuestas… Una no excluye a la otra.
Vladimir Gessen
(Si desea expresar su opinión o que le enviemos nuestros artículos e informaciones a su email, por favor escríbanos a vladimirgessen@gmail.com)
miércoles, 31 de octubre de 2007
LA OPOSICION DE LA OPOSICION
Si la oposición se equivoca al definir a su adversario, siempre será vencida.
La oposición de la oposición es el oficialismo. Pueden coexistir diferentes posturas dentro de la oposición si la característica fundamental es el desacuerdo y la disconformidad con la ideología, las acciones y/o la política del gobierno.
Toda estrategia diplomática, militar o política conlleva componentes vitales: Un objetivo estratégico, una táctica con sus variantes, las operaciones para alcanzan las metas estratégicas y tácticas, el escenario donde se va a ejecutar cada operación, la política de alianzas y la definición cierta del adversario. Si cualquiera de estos elementos está errado en su formulación la estrategia naufraga.
Se debe tener especial cuidado en determinar quién es el adversario y quiénes los aliados por razones obvias, un equívoco acarrearía la ruina de la estrategia. 
Hitler traicionó su pacto con Stalin. Rápidamente Churchill y Roosevelt, junto a Eisenhower, comandante supremo de las fuerzas antifascistas, tomaron a la Rusia comunista como aliada y el planeta se libró de una de las peores tiranías de la humanidad. Luego Kissinger desarrolló una alianza estratégica entre EE.UU. y China, logrando que la extinta Unión Soviética perdiera un valioso socio político y económico, lo que a la postre contribuyó al derrumbe del imperio comunista.
Bolívar asumió a los ingleses por aliados y triunfó sobre la corona española. El Libertador luchaba contra un imperio colonial y no vaciló en buscar la ayuda de otro semejante para alcanzar su estrategia. Los anticomunistas Eisenhower, Churchill y Roosevelt se asociaron con Stalin para vencer al fascismo. Los EE.UU., con la política de alianza hacia China evitaron la conjunción de la URSS y la China comunista, salvando al mundo de un totalitarismo en su más alta expresión y de un enemigo ultra poderoso.
Es prioritario que los sectores opositores de Venezuela admitan que el único adversario es el oficialismo, su líder, sus dirigentes y sus aliados nacionales y extranjeros. Se deben dirigir todas sus estrategias, tácticas, planes y operaciones en contra del verdadero adversario.
Hacer oposición a la oposición, enfrentarse entre sectores de un mismo signo conduce al debilitamiento de potenciales aliados en determinadas coyunturas.
Concurren diferentes estrategias en la oposición. Unos movimientos creen que todavía hay espacio para la democracia y se plantean estrategias de mediano plazo para derrotar a Chávez. Otros piensan que por la vía constitucional, aplicando el concepto de resistencia o el derecho a la rebelión civil, se puede lograr la renuncia del presidente. Algunos plantean que el camino es el socialismo democrático, defienden la vigente constitución y llaman a votar en contra de la reforma. Determinadas agrupaciones políticas prefieren regresar a la democracia anterior a Chávez y una parte de la oposición luchará en la calle por sus derechos y probablemente convoque a la abstención en el referéndum sobre la reforma constitucional. Es complicado que tan disímiles posiciones puedan coaligarse, pero no se debe permitir que este hecho los convierta en adversarios. Proponemos e insistimos en que todos transiten su estrategia haciendo hincapié en señalar al único adversario, el oficialismo, y que el pueblo venezolano decida a quién acompañar mayoritariamente. Lo más elemental: No combatir ni enfrentar a los posibles aliados del presente y del futuro.
Vladimir Gessen
(Si desea expresar su opinión o que le enviemos nuestros artículos e informaciones a su email, por favor escríbanos a vladimirgessen@gmail.com)
