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jueves, 7 de agosto de 2008

EL CONTRAATAQUE DE CHAVEZ

Chávez comenzó una contraofensiva. Siempre mantuvo la ofensiva hasta diciembre de 2006, excepto cuando es desalojado del poder luego de su renuncia al alto mando militar tras los sucesos de abril de 2002.


A partir de enero de 2007 y de anunciar el cierre del canal 2, Chávez no dio pié con bola, perdió toda la iniciativa y fue de derrota en derrota… perdió su diatriba con Alvaro Uribe. En el incidente con el Rey de España tiró al traste su imagen internacional. Apoyando a las FARC, argumentando que no eran terroristas y que debían ser reconocidos como fuerza beligerante bolivariana, sintió la pérdida de su popularidad en Latinoamérica, así como el aislamiento diplomático en el mundo entero. En diciembre de 2007, fracasó con el referéndum de reforma constitucional, con el cual pretendía convertir a Venezuela en un estado socialista. Sin embargo, un presidente con un pensamiento absolutista y autoritario, con todo el poder político, con pleno control sobre el poder judicial, el legislativo, el electoral, el poder contralor y sobre todo con el más grande poder económico que presidente alguno haya tenido en América al sur de los Estados Unidos y, además, con deseos de gobernar perennemente, no está dispuesto a desprenderse del poder así no más, por la vía electoral.
En estas últimas semanas, Chávez que se jacta públicamente que es “bueno en la contraofensiva”, ejecutó una voltereta que dio inicio a su nueva ofensiva: Declaró que las FARC debían dejar las armas y entregar a los rehenes sin condiciones. Más tarde, estableció los parámetros para hacer las paces –por ahora- con Uribe. Se fue de gira internacional donde aprovechó para comprar más armamento en Rusia y pasó por Mallorca donde el rey de España disfrutaba sus vacaciones para procurar recuperar su maltrecha imagen internacional, encuentro por cierto muy importante para posteriormente nacionalizar el Banco de Venezuela del grupo Santander. Mientras tanto, inhabilitó políticamente a dirigentes claves de la oposición con gran arraigo popular y electoral en Venezuela, crea la milicia armada bolivariana, se autonombra comandante en jefe (general de 4 estrellas) y decreta 26 leyes inconstitucionales para hacer, por esta vía, una reforma hacia el “socialismo del siglo XXI” o neoautoritarismo. Misma reforma que hace menos de un año fue rechazada mediante el sufragio en referéndum por la mayoría del pueblo venezolano.
Hasta ahora esto es lo visible de la contraofensiva chavista, abierta en distintos frentes, pero que pareciera contener una estrategia doble: Primero lograr que la oposición se aparte de su objetivo de ganar, en las próximas elecciones de noviembre, las mas importantes gobernaciones del país, lo cual de hecho derrumbaría la ofensiva oficialista, y por otra parte, Chávez también aspira a que la oposición caiga en esta provocación, se desboque y contribuya a crear un caos social y político que le permita declarar el estado de excepción y suspender las elecciones regionales.
La oposición tendría que responder la contraofensiva en todos sus frentes pero no debe perder su estrategia: La toma del mayor número de gobernaciones y de alcaldías en las elecciones. Después sobrevendrá el reagrupamiento de fuerzas y comenzará la verdadera batalla entre los que quieren reimplantar el socialismo en el siglo XXI y quienes proyectan un sistema de libertades basado en el ejercicio pleno de los derechos humanos.
Vladimir Gessen.
(Si desea expresar su opinión o que le enviemos nuestros artículos e informaciones a su email, por favor escríbanos a vladimirgessen@gmail.com)

jueves, 17 de julio de 2008

EL “ACUERDO” CHAVEZ-URIBE

No puede ser que la relación entre Colombia y Venezuela se reduzca a que sus presidentes se reúnan en secreto y decidan la suerte de más de 70 millones de habitantes, sin que sepamos qué negociaron subrepticiamente.

Las relaciones entre los países son entre dos colectividades que poseen y mantienen instituciones, comercio, cultura, producción de bienes y servicios, organizaciones sociales, políticas, fuerzas armadas, sindicatos, universidades, medios de comunicación, iglesias y millones de ciudadanos.
No se trata del rey de Inglaterra y el de Francia decidiendo sobre el destino de sus reinos. Hugo Chávez y Alvaro Uribe son dos presidentes que le deben explicaciones a sus electores. No informar, al menos a sus respectivos Parlamentos, es en sí un acto antidemocrático. En la reunión secreta de marras, no se firmó ningún compromiso, como se hace en cualquier transacción civil, comercial o legal. Mucho más en las relaciones diplomáticas, políticas o comerciales de los países.
Después de una reunión de Jefes de Estado lo que debemos esperar es un seguimiento a lo convenido. Pero qué subscribieron los presidentes, ¿No volver a mandar batallones a la frontera? ¿Compartir el Golfo de Venezuela? ¿Ayudarse mutuamente para reelegirse? ¿No volverse a poner bravos? ¿Llamarse por teléfono antes de vilipendiarse? ¿No darle apoyo a las FARC?
Uribe ha demostrado los riesgos que asume en el combate a las FARC. Independientemente que seamos antagónicos a las guerrillas colombianas y el narcotráfico, y lo hemos combatido por décadas desde nuestras tribunas, no estamos seguros sí el presidente Uribe es capaz o no de ir a una guerra con el vecino para alcanzar sus objetivos. Por su parte, en un arranque emotivo, “porque estaba dolido”, Chávez ordenó desplegar batallones a la frontera, comprobando igualmente su capacidad de arriesgar hasta la conflagración fraticida. En ambos casos, los demás ciudadanos, colombianos y venezolanos, debemos pararles el trote a los caballos desbocados. Estamos muy preocupados, sobre todo porque recién terminada la reunión de los dos presidentes, el ministro de defensa de Colombia Juan Manuel Santos provocó la ira de Chávez, al desconfiar de su palabra dada a Uribe. Luego, Hugo Chávez exigió al ejecutivo colombiano “poner en su lugar” a Santos, al mismo tiempo que –coincidencialmente- los que parecen ser “ministros” de Chávez, Daniel Ortega y Rafael Correa, en acto público en Ecuador, actuaron como Santos, agrediendo verbalmente a Uribe.
El gobierno colombiano emitió un comunicado ordenando a sus ministros “prudencia en sus declaraciones” para salvaguardar las relaciones con Venezuela. Chávez entonces, de igual forma ordenó prudencia a sus “ministros” en la reunión con Correa y Ortega en Ecuador y este par de incondicionales chavistas se enfocaron en los temas del medio ambiente, los hidrocarburos y la integración Latinoamericana. Ni una sola palabra contra Uribe. ¿Así se manejan las relaciones que pueden terminar en una guerra?Diferente hubiera sido, al termino de la reunión Chávez-Uribe, firmar un documento de compromiso institucional entre las dos Repúblicas que incluyera la no penetración de Fuerzas Armadas Colombianas en territorio venezolano ni el apoyo de la Fuerza Armada Venezolana a las FARC, y que los dos presidentes se vieran obligados a cumplir. Más no fue así, lo que negociaron Uribe y Chávez, sea lo que sea, se lo llevará el viento.
Vladimir Gessen.


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jueves, 3 de julio de 2008

CHAVEZ, INGRID Y EL CHE

El rescate de Ingrid Betancourt es un hito que señala el fin de las FARC. Se realizó sin violencia y sus resultados son un llamado a la paz. Las expresiones de esta noble mujer han sido de reencuentro de todos los colombianos y un mensaje de concordia a todos los ciudadanos del mundo.

La muerte del “Che” el 9 de octubre de 1967 asimismo significó un hito importante. Marcó el inicio del fin de la subversión guerrillera que comenzó en los años sesenta. Con la muerte de Guevara expiró la teoría del “foco guerrillero” que defendía junto izquierdista francés Regis Debray. El cuerpo del “Che” fue el símbolo del entierro de un método de lucha, el icono de que esa forma de intentar tomar el poder por medio de la violencia y el terrorismo, al menos en América Latina, sería derrotada.
En Colombia, las guerrillas de las FARC sobrevivieron aun distanciándose del apoyo de Cuba, donde hasta Fidel Castro entendió que era tiempo del repliegue guerrillero. Subsistieron porque desarrollaron una industria criminal como medio para conseguir recursos que con el tiempo se convirtió en un fin en sí mismo. El “sabotaje” palabra utilizada por el “Che” para disimular los actos terroristas se transformó en secuestro, en extorsión y a la postre en una simbiosis con el narcotráfico. La guerrilla transmutó a una banda de forajidos que practica el asesinato, el robo, el chantaje, la violación de menores, la trata de blancas y el tráfico de drogas. Así, se ganaron el desprecio de los colombianos y del mundo. Poco a poco, los graves errores, su política de alianzas con el crimen organizado y las desviaciones ideológicas, filosóficas y de vida de sus comandantes, les fue quitando el apoyo y las simpatías que tenían. La arremetida de las fuerzas armadas colombianas y el acoso militar tienen a esta banda de forajidos muy cerca de la desintegración final.
A diferencia del “Che”, Ingrid tiene la vida por delante. Su figura en el tiempo crecerá ante todos. Podrá llegar a la presidencia de su país o se transformará en un símbolo de alguna causa mundial por la paz o escribirá o buscará su felicidad familiar. Pero, sea el caso, estamos seguros que para Ingrid este episodio no es el final del libro sino el inicio de una nueva vida que sin duda hará historia, por su aplomo, por su generosidad, su grandeza, su humanidad.
El “Che” siempre le cantó a la violencia, llegó a decir “la muerte, bienvenida sea”. Hoy, Ingrid les dice a todos que ella le da la bienvenida a la vida, a la libertad, a la democracia, a las elecciones, al afecto, a la armonía, a la avenencia, a la amistad, a la conciliación. Da su mano y pide las manos de todos para trabajar por la paz.
Hugo Chávez debe meditar lo que está ocurriendo. Su “nariz” política tiene que estarle diciendo lo errado que ha estado su comportamiento y sus “tácticas”. Buscar popularidad es un medio y no puede convertirse en un fin en sí mismo o en estrategia.
Ya sus seguidores descocados han comenzado a nadar contra la historia tratando de descalificar a Ingrid Betancourt. Si Chávez sigue este camino: ¡Craso error!
Chávez ha dicho que abandona los “dos, tres Vietnam” que pregonara el “Che”, pidió a las FARC que entregue los rehenes, se va a reunir con Uribe, que el “proceso” o la revolución deben ser logrados con votos y no con fusiles. Solamente esperemos que en lugar de una “táctica” sea realmente un cambio estratégico. Si no, también será el final de Chávez.
Vladimir Gessen.

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jueves, 12 de junio de 2008

LOS DOS “YO” DEL COMANDANTE


En los últimos días hemos visto con asombro al otro Hugo Chávez. Ha regresado el personaje del amor, de la paz y la concordia. Nuevamente se oculta el comandante de la guerra, del odio y la desunión.

¿Puede el presidente tener dos personalidades contrapuestas? Un día, el Chávez autoritario apoya públicamente y estimula a “seguir adelante” a guerrillas clasificadas como terroristas; también decreta una ley que convierte en delatores a los ciudadanos como lo hiciera Hitler. Días mas tarde, proclama que las FARC deben entregar a todos los rehenes y deponer sus armas porque ese camino ya no funciona en el siglo XXI, y deroga por inconstitucional y “ser un desastre” la ley espía de soplones y chivatos que firmó horas antes.
Un día mueve batallones y amenaza con la guerra al presidente Uribe para ir horas después a la Cumbre de Río y darle un abrazo al presidente colombiano.
¿Cómo es esto posible? Lo primero es descartar que se trate de un Trastorno Bipolar, el cual presenta cambios de estado de ánimo. El bipolar pasa de la tristeza o depresión, a la alegría y la euforia de forma ciclotímica, lo cual no es el caso. Tampoco se trata del Trastorno de Identidad Disociativo o de Personalidad Múltiple, o de doble personalidad como se le conoce popularmente gracias a la novela “El extraño caso del Dr. Jekyll y el señor Hyde”, porque las distintas “personalidades” no se reconocen entre ellas.
El problema es que en la compleja naturaleza de Hugo Chávez cohabitan dos proyectos, dos tendencias, dos formaciones y una enorme contradicción entre lo que le dictan sus emociones y su racionalidad. Es un hombre de inquietudes intelectuales, autor de cuentos, poesías y de una obra teatral. Le gustan la música, las artes plásticas y pinta. Es un hombre que aprendió a amar de niño, y de adolescente a cantar y a jugar pelota… Pero del béisbol paso a la milicia y el Ejército le prestó su idiosincrasia. Aprendió como soldado dos valores militares: El orden y la disciplina. Es un hombre que se educa estructurado. Su instrucción es vertical, rígida, severa, muchas veces intransigente y conservadora. No obstante, su espíritu lo guían sus enseñanzas cristianas. Se identifica con Nelson Mandela y con Mahatma Gandhi de joven, y posteriormente con el Che y Fidel. De allí su ambivalencia entre la guerra y la paz. Emocionalmente es de izquierda.
Existe una esperanza puesta en él para unos y es una tragedia para otros porque refleja dos polos, uno idealizado, visto como el hombre del cambio, el salvador, y por otro, el violento, autoritario o subversivo.
En el presidente conviven los dos “Yo” de Chávez. El Pueblo le ha demostrado a quién de ellos desea. En la última campaña presidencial triunfó el “Yo” del amor y su mensaje de “Amor con amor se paga” y el gran revés en el referéndum pro reelección, lo sufrió el “Yo” neocomunista, divisionista, mandón y abusivo. La mayoría de los ciudadanos ha expresado que rechazan al “Yo” que pregona el odio social y la lucha de clases y que acompañarían al “Yo” bolivariano sensible y de principios cristianos. Ante este refuerzo positivo al “Yo” de la paz y el refuerzo negativo al “Yo” de la guerra, Chávez debería extinguir al “Yo” violento.
Advertencia: No olvidemos que en la educación militar se aprende a desinformar, engañar y a ejecutar operaciones de cualquier índole para derrotar al adversario… sobre todo en tiempos electorales.
Vladimir Gessen.

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viernes, 7 de marzo de 2008

CHAVEZ PERDERA SU GUERRA

Si Hugo Chávez intenta una guerra con Colombia la perderá en las calles venezolanas y en las guarniciones militares de Venezuela.
Hasta ahora es evidente que no existe ninguna causa o motivo que provoque la guerra por parte de Colombia...


Ningún oficial, suboficial o unidad de las fuerzas armadas venezolanas puede entender el por qué debe ir a una conflagración y peor aun, no tiene claro la definición del enemigo en este caso. ¿Cómo podrían aceptar en esas condiciones una orden de invasión?
De ello ocurrir, los venezolanos irán tomando la calle para manifestarse a favor de la paz y en contra de los delirios guerreristas. También para rechazar una guerra entre hermanos. Por si fuera poco, ¿Cómo podrían comprender que el enemigo es quien combate al criminal negocio del secuestro, del narcotráfico, del sicariato y del terrorismo, que es lo que representan las FARC?
La crisis con Colombia nos enseña en primer lugar, la enorme debilidad de las FARC que requieren campamentos en otros países, como Ecuador, para esconder a sus jefes. Esto le da la razón al gobierno colombiano cuando afirma que las FARC están siendo derrotadas militarmente. Pareciera indudable que no controlan ningún territorio en Colombia donde sea seguro guarecer a sus “comandantes”.
En segundo lugar, el “autoconflicto” con nuestro vecino, creado por lo que pensamos una interpretación errada y emocional del presidente Hugo Chávez, de la trasgresión de soberanía de Colombia al Ecuador, nos obliga a preguntamos: ¿Cuál es la razón para que Venezuela intervenga en el incidente entre Ecuador y Colombia? ¿Por qué los presidentes Lula da Silva y Alan García no amenazan a Uribe con guerra ni mandan sus soldados a la frontera caliente con Colombia? ¿Será porque ellos saben que ni en Brasil ni en Perú existen campamentos guerrilleros colombianos? ¿Estará Hugo Chávez informado sobre campamentos de las FARC en Venezuela y esta es la razón por la que teme un ataque similar al de Ecuador?
Las interrogantes y sus probables respuestas nos llevan a dos escenarios: Uno que el gobierno venezolano tema un ataque de Colombia a algún campamento guerrillero en territorio venezolano y dos, que el gobierno venezolano ha buscado una excusa para llevar al rojo vivo las relaciones con Colombia por razones de conveniencia interna al modo de ver del presidente venezolano.
Del mismo modo, esta crisis nos muestra la estrambótica jefatura y estatura militar de Hugo Chávez cuando ordena y revela información supuestamente secreta y ¡en un programa de televisión! al ministro de la defensa venezolano: “muévanme 10 batallones a la frontera” o bravuconea con enviar aviones “Sukhoi” a Uribe, ignorando hipótesis de guerra, proyecciones estratégicas y planes contingentes actualizados. Más dudas deben tener los oficiales: ¿Adonde van a ir los batallones si no hay ninguna agresión? ¿A qué objetivo militar van a bombardear si no hay atacantes? ¿Contra quien se va a combatir si no hay contrincantes? ¿Va a invadir a Colombia con apenas 10 batallones?... ¡por favor!
Esta crisis igualmente nos ha destapado y puesto al descubierto la degradación moral de lo que fue la guerrilla ideológica más fuerte de Latinoamérica, su participación en la industria criminal del secuestro y del narcotráfico y la corrupción que acompañan a lo que queda del alto mando de las FARC y sus aliados.Al apoyar esta causa, una vez más Chávez se equivoca y nuevamente le saldrá el tiro por la culata.
Vladimir Gessen.

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jueves, 7 de febrero de 2008

EL POLLITO Y EL ZORRO

Chávez, conocí este cuento de la voz de un alto jefe militar que se tú valoras. Poco más o menos es así: Una vez un pollito andaba por la pradera diciendo “pío, pío”.

Un zorro lo divisó y persiguió para comérselo, el pollito corría pero el zorro pronto lo alcanzaría. Al pasar por debajo de una vaca, esta le descargó su bosta y el pollito quedo totalmente cubierto por el estiércol. El zorro veía, olía y buscaba pero no podía encontrarlo y decidió irse. En ese instante, el pollito que no aguantaba la hedentina, asomó la cabeza y dijo “pío”. El zorro lo detectó, lo sacó de la majada, lo llevó al río, lo lavo… y se lo comió. Entonces aprendí que no todo el que te arroja estiércol es tu enemigo, que no todo el que te ayuda a quitarte el estiércol es tu amigo y que cuando tengas la boñiga hasta el cuello, no digas ni pío.
En una guerra fraticida entre venezolanos y colombianos, los únicos favorecidos serían los enemigos de ambos pueblos. Quienes promueven la guerra son precisamente esos factores: Para el narcotráfico, el escenario de guerra es perfecto: Mientras los bandos batallen, ninguna fuerza policial o militar se ocuparía de ellos, la industria clandestina del tráfico de drogas florecería hasta límites inimaginables. Otro factor beneficiado serían las guerrillas colombianas. Para ellos resultaría extraordinario que las fuerzas armadas de su país se confrontaran con un tercero, esto les permitiría descansar del acoso, la persecución y reagruparse. Hasta podrían pasar a la ofensiva si el ejército colombiano se ve obligado a dividir sus frentes de combate.
Un estratega militar puede darse cuenta que las FARC están siendo diezmadas, perseguidas y acorraladas. Ellos pueden haber diseñado una intrincada estrategia, luego de tu derrota electoral de diciembre de 2007, para “sacarte del problema” y “lavarte la cara” ofreciéndote la entrega de rehenes secuestrados e ilusionarte para que quedaras como un héroe internacional. Pero, hacerte fracasar con lo de las pruebas de vida en el viaje a Francia y suscitar el incidente del niño secuestrado culpando a Uribe. Así lograban el encontronazo con el presidente colombiano. Ellos no necesitan a Venezuela para entregar a sus rehenes. ¿Por qué insisten en involucrar al presidente venezolano como no sea para seguir incitando un episodio grave con Colombia?
Cuando las FARC secuestraron a los diputados, se disfrazaron de soldados del ejército colombiano. Engañaron a los legisladores al mostrarse como un operativo anti-guerrilla. Más tarde asesinarían a los parlamentarios.
¿Qué ocurriría si las guerrillas actuando como un supuesto comando militar de las fuerzas armadas colombianas montan una provocación a las fuerzas armadas venezolanas? ¿Qué tal si antes, sus informes de “inteligencia” le indican, o más bien desinforman, al ministro de Relaciones Interiores venezolano dándole datos falsos? ¿De verdad, le creería el gobierno venezolano a las FARC antes que al gobierno legítimo de Colombia? ¿Cuál es la verdadera estrategia del alto mando “faraco”?
¿Son efectivamente tus amigos quienes te dicen que tienes la razón? ¿Son tus enemigos quienes te advierten que estás errado? ¿Es tu enemigo Fidel cuando te dice que “Cuba sostiene relaciones de amistad con todos los países de América y del Caribe, sean de izquierda o de ¡derecha! y esa línea y no la cambiaremos”? ¿Es el tiempo Presidente de no decir ni “pío”?... Razón, Chávez, no emoción.
Vladimir Gessen


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jueves, 24 de enero de 2008

EL OCASO DE CHAVEZ: NO PODRA IMPONER SU REELECCION INDEFINIDA

En los próximos comicios regionales Hugo Chávez no podrá ganar ni cantar victoria. No existe fórmula que le permita recuperarse de la derrota a su reforma pro-reelección, sufrida el 2 de diciembre de 2007.


Además de la enorme pérdida de popularidad del Presidente, provocada por asociar el referéndum sobre la reelección a su imagen, cuando afirmó que sí se votaba contra la reforma sería contra él, Chávez enfrenta un nuevo problema: Si los dirigentes del oficialismo ganan las próximas elecciones regionales, el “comandante” quedará debilitado ante ellos. Chávez contó más de 7 millones de sufragios cuando fue reelecto en las elecciones presidenciales de diciembre del 2006. Un año más tarde perdió la consulta reeleccionista con apenas 4 millones de votos. Ahora, este año, si en los comicios regionales, el oficialismo recupera los 7 millones de sufragios otra vez, se evidenciará que los gobernadores y alcaldes electos y el partido de gobierno tienen más respaldo que el supuesto líder del “proceso”.
Supongamos que otro dirigente fundamental del oficialismo como Diosdado Cabello, gobernador del Estado Miranda, se reelige y se adjudica más papeletas que los logrados por Chávez en su estado, sería suficiente aval para que aspirara por la candidatura presidencial del partido de gobierno. Diosdado sería uno de los presidenciables que surgirán en las filas del partido rojo.
Si esto se repite en más estados y la sumatoria de votos regionales alcanza a ser mayor que los del referéndum pro-reelección de Chávez, el peso institucional del oficialismo se hará sentir sobre el Presidente, limitando su jefatura y cercando su liderazgo.
Cuando el Presidente quiera en el 2009 como anunció, forzar una enmienda constitucional permitiendo la reelección presidencial indefinida, encontrará una barrera insalvable. Su enmienda no podrá pasar. Demasiados intereses del “chavismo sin Chávez”, de los militares “institucionales”, de parlamentarios y magistrados oficialistas pero antireeleccionistas “encubiertos” y de los nuevos líderes del oficialismo con aspiraciones presidenciales, conspirarán para impedirlo.
Todo esto, partiendo de la premisa de un triunfo electoral oficialista lo cual no se vislumbra a menos que “emerjan” los 3 millones de votos “virtuales” que desaparecieron el pasado 2 de diciembre. Si, como es de esperar, la oposición repite o amplia su ventaja, mantiene la gobernación del Zulia y gana gobernaciones como Miranda, Aragua, Carabobo, entre otras, así como importantes alcaldías incluida la de Caracas, entonces el problema de Chávez no será intentar la enmienda sino más bien cómo evitar la renuncia o que le deroguen el mandato con un referéndum revocatorio.
Estas realidades deben tener muy preocupado a Hugo Chávez. Su instinto político le alertará que las cosas andan mal. Que su intento de “huir hacia delante” con lo del acuerdo humanitario con las FARC, para disimular la derrota electoral, lejos de ayudarle lo empantanó aún más.Lo mejor que podía y puede hacer, en términos militares, es un repliegue estratégico para reagruparse y recuperar fuerzas. Traducido en términos políticos: dejar la confrontación y de crear enemigos y concentrarse en gobernar. Abstenerse de intervenir en las elecciones regionales y reivindicarse ante el Pueblo, solucionando los problemas de la gente. De esta forma podrá, si bien no reelegirse, retirarse de la presidencia… con futuro.

Vladimir Gessen
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jueves, 13 de septiembre de 2007

URIBE Y CHAVEZ ENMARAÑADOS

“Analistas del Pentágono suponen que de atacar a Irán, Venezuela suspendería provisionalmente su exportación de energía a los Estados Unidos”



Que los presidentes de Venezuela y Colombia pacten un acuerdo parece enredado, pero no lo es.
1. La estrategia de Colombia consiste en evitar el apoyo del gobierno chavista a la guerrilla, mantener el comercio de millardos de dólares entre los dos países e impedir una redención de territorio por parte de Venezuela a Colombia desconociendo el tratado de 1941 o como un acto de defensa venezolano, en caso de que militares regulares o irregulares de Colombia ingresaran al territorio venezolano.
2. La táctica de Venezuela hacia Colombia radica en desarmar la estrategia de convertir a Colombia en enemigo activo de Venezuela, disminuir el apoyo a golpistas, neutralizar a Colombia en la OEA en acciones contra el gobierno de Hugo Chávez y lograr el oleoducto hacia el pacífico para exportar el petróleo al lejano oriente.
3. Dos de las hipótesis de guerra de la Fuerza Armada Nacional de Venezuela son: La guerra asimétrica, para lo cual se prepara una reserva de 500 mil efectivos provistos de armas ligeras, explosivos y capacitados para la guerra de guerrillas prolongada; y la guerra producto de la invasión al territorio. Para este caso se han realizado la compra de aviones, tanques, submarinos, pertrechos, aparejos y otros armamentos.
3. Los estrategas militares venezolanos estiman que de producirse la crisis entre EE.UU., e Irán, la escasez del crudo obligaría a poderosos sectores a arremeter contra Venezuela y la forma de hacerlo sería a través de un tercero que podría ser Colombia, para garantizarse el suministro petrolero. Los analistas del Pentágono suponen que de atacar a Irán, Venezuela suspendería al menos provisionalmente su exportación de energía a quienes golpeen a los iraníes.
4. Colombia le ronca a USA: Alvaro Uribe buscó el acuerdo de libre comercio con EE.UU., y lo firmó hace más de 18 meses, pero no se concreta porque el Congreso norteamericano lo boicotea, a pesar de que Uribe marcó diferencias con Chávez, buscó acercamientos con México para presentar modelos de desarrollo distintos a los “bolivarianos”, extraditó a capos de los carteles y defenestró a altos jefes militares relacionados con el narcotráfico, todo complaciendo a la Casa Blanca. Este tratado comercial con Norteamérica podría representar hasta 18 mil millones de dólares de intercambio. De esta manera no dependería tanto de la exportación a Venezuela. Pero líderes republicanos y demócratas le han sacado la alfombra al presidente colombiano. Por esto Uribe envía a su esposa a Cuba para hablar sobre los sistemas de salud y “aprender de la experiencia”. Antes, nombra a Hugo Chávez como el intermediario para un acuerdo humanitario de permuta de prisioneros con las FARC.
El mensaje de Uribe a los poderes norteamericanos es claro: Si no hay tratado comercial, tendré que entenderme con Chávez.
5. El juego es ganar-ganar. Si se logra el acuerdo humanitario todos triunfan y cobran: Uribe y Chávez como los artífices del trato. Las FACR porque se institucionalizan, obtienen credibilidad y abren puertas para buscar un acuerdo amplio de paz. Si no lo hacen, las FARC quedarán como intransigentes y terroristas. En este caso Chávez se distanciaría de ellos por no seguir sus consejos y ante el mundo se presentará como el hombre sensible que hace una revolución pacífica. Además, demostraría que puede lidiar con gobiernos aunque no sean de izquierda y salva la división en Latinoamérica entre Chavistas y antichavistas.
Vladimir Gessen. (vladimirgessen@gmail.com)