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miércoles, 5 de noviembre de 2008

¿SENTARSE A CONVERSAR?


El pueblo de los Estados Unidos envió un mensaje al mundo luego de una década sombría donde se dieron cita el terrorismo, la guerra, la intolerancia, la crisis alimentaría y se sentaron las bases para una depresión económica que apenas comienza.

Empezando el siglo XXI se han creado las condiciones perfectas que durante el inicio del siglo pasado sumieron al mundo en las peores conflagraciones que haya sufrido la humanidad, incluido el uso de armas atómicas. Los estadounidenses al elegir a Barack Obama como presidente, mandan un pronunciamiento a favor de la paz, un no rotundo a la guerra de Irak y una clara señal a favor de la tolerancia y en contra de la discriminación y del racismo, resurgentes en distintos países europeos.
Durante la campaña electoral, voces del pasado acusaban a Obama de querer “sentarse a conversar con dictadores” por declarar que estaba dispuesto a hacerlo con los Castro o con Hugo Chávez, ignorando que no existen terroristas chinos, vietnamitas o nacionales de los países soviéticos precisamente porque alguien se sentó a hablar con ellos.

El cambio de China y su alejamiento del comunismo se debe a las pláticas que iniciaron Richard Nixon y Henry Kissinger con Mao Tse Dong y Zhou Enlai en 1972. Dialogo que nació con un juego de ping pong. Luego, serían Ronald Reagan y Mijaíl Gorvachov quienes se reunieron a partir de 1985. Sus acuerdos permitieron las reformas radicales (Perestroika) y la “glásnost” que brindó transparencia y concedió algunas libertades. Fue el preludio del fin del comunismo soviético. Las negociaciones con Vietnam y sus resultados, a pesar de la terrible guerra, igualmente comprueba que existen caminos distintos a la confrontación que pueden transitarse para dirimir las diferencias. Las conversaciones de la diplomacia estadounidense con Corea comunista nos evidencian lo mismo. Mientras EEUU se embarcó en una guerra en Irak porque supuestamente existían armas de destrucción masiva, Kim Il Yong, el dictador coreano, hacia alarde de su potencia atómica y misilística. Baste comparar los resultados, y el costo pagado en vidas y recursos en estos últimos años, de una política de buscar fórmulas no bélicas como el caso de Corea, con la ruta guerrera seguida en Irak.
En América Latina es similar. Lula Da Silva es de izquierda, formado en el marxismo y el fundador del Foro de Sao Paulo. Organización que de acuerdo a sectores anticomunistas es la fuente de origen de Chávez y de los movimientos izquierdistas en al área. Brasil mantiene opiniones distantes de los acuerdos de libre comercio con EEUU. Además, Brasil desarrolla energía nuclear y Lula fomenta la conformación de un ejército Suramericano y una organización de Estados latinoamericanos, sin Estados Unidos. Sin embargo, la actitud y la política de la Casa Blanca y del Departamento de Estado han sido extraordinariamente amistosas: Lula ha estado hasta en Camp Davis con su amigo Bush. Mientras tanto, y siendo presidente recién electo, a Hugo Chávez se le negó la visa para visitar los EEUU. Lo cual cambió las perspectivas notablemente. Del hombre que a pesar de ello, bajó el martillo en Wall Street, que admiraba a los yankees de New York y a Walt Whitman, pasamos al antiimperialista furibundo actual. Observemos las relaciones de EEUU con Brasil y Venezuela y preguntémonos ¿Cuál es el camino más lógico para lograr los objetivos del pueblo estadounidense? ¿Será sentarse a dialogar?
Vladimir Gessen.

(Si desea expresar su opinión o que le enviemos nuestros artículos e informaciones a su email, por favor escríbanos a vladimirgessen@gmail.com)

viernes, 10 de octubre de 2008

ELECCIONES “MADE IN USA”

Las encuestas señalan que el candidato demócrata, Barack Obama, supera al republicano John McCain. Obama sostiene una tendencia de crecimiento, que de seguir como va, ganará las elecciones.

Para el 9 de octubre del 2008, Obama registra una diferencia a su favor de 6 a 11 puntos, dependiendo de la encuesta. Todas dan ganador al demócrata.
¿Cómo podemos explicar esta situación sí después de la convención del partido republicano, hace apenas un mes, McCain repuntó a más de 5 puntos por encima de Obama?
Sin duda, la presencia de la crisis financiera y la perspectiva de una inminente recesión económica es una substancial causa. Los ciudadanos culpan al actual gobierno de George Bush de ser el responsable de la incertidumbre e inestabilidad que angustia directamente a todas las familias estadounidenses, de una u otra forma. La crisis enfoca la atención de los votantes sobre el tema económico, y en este escenario McCain representa un continuismo republicano en el gobierno. La mayoría pide claramente un cambio en la administración.
Anteriormente, el debate político abarcaba otros componentes temáticos como la educación, la salud y la cuestión de la guerra de Irak y la seguridad de los EEUU. Esto permitía, a pesar de la presión de la opinión pública a favor de retirar las tropas norteamericanas de Irak, que John McCain presentara su hoja de servicio militar y su experiencia en estos temas. Para entonces, el análisis de la contienda electoral se resolvía con la siguiente ecuación: Sí para el día de las elecciones predominaba en los votantes el asunto de la seguridad nacional, ganaría McCain, si destacaba el contenido económico o social triunfaría Obama.
Otros elementos que nos hacen proyectar la victoria de Barack Obama son lo que creemos errores de la campaña de McCain. Pensamos que la escogencia de Sarah Palin como candidata a la vicepresidencia fue un error porque anuló el principal argumento de los republicanos contra Obama, como era su falta de experiencia. Al presentar a Palin y dada la edad de McCain, los estadounidenses perciben que existe una buena probabilidad de que Sarah Palin asuma la presidencia de los EEUU y los ciudadanos reflejan en los sondeos de opinión que Obama está más preparado que ella.
Sin embargo Palin, lo hizo muy bien cuando debutó en la convención republicana. Se mostró como ella misma. Para luego, después de seguir consejos de los “expertos”, cometer desaciertos tratando de aparentar ser una especialista en asuntos internacionales, lo que no es. Esto le borró su espontaneidad y la convirtieron en la hazmerreír de los norteamericanos. Ahora, después de sobreponerse en el debate con John Biden, candidato a la vicepresidencia del ticket demócrata, donde salió airosa, en lugar de retomar el camino de la sinceridad y la forma de ser del ciudadano común, se aparece como una persona agresiva e intransigente, haciendo acusaciones temerarias a Obama, como decir que mantiene asociaciones con terroristas, dignas de las peores campañas sucias de Washington. Imputación que ni siquiera un irascible y gruñón McCain se atrevió a mencionar en el último debate con Obama. Estos ataques extremos nos hacen sospechar que los republicanos actúan con desespero. Si estos no retoman el camino y el “feeling” de reformistas y del cambio sin saltos al vacío, que representaron en la convención, irremediablemente perderán las elecciones.
Vladimir Gessen.


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jueves, 13 de marzo de 2008

HILLARY PUEDE GANAR AL FINAL

Hasta ahora Barack Obama ha ganado más estados que Hillary Clinton en la contienda por la candidatura presidencial del partido demócrata de los Estados Unidos, pero Hillary ha triunfado en los estados más grandes, con mayor población, número de electores y delegados.

La candidatura presidencial en el partido demócrata es una elección en segundo grado. Se eligen delegados en proporción a la población de cada estado y se requieren 2025 a nivel nacional para obtener la nominación presidencial. Las elecciones se hacen estado por estado y conforme a un calendario preestablecido durante varios meses. Obama está ligeramente arriba en los resultados contados hasta el presente en la mayoría de los estados, con 1611 delegados alcanzados versus 1487 de Hillary.
Si en las primarias de los estados que quedan se siguen repitiendo las cifras que hemos visto, con Obama ganando 60-40 en los estados pequeños e Hillary 55-45 en los estados más grandes, ninguno de los dos candidatos logrará los 2025 delegados requeridos.
En este caso, y si la diferencia entre Hillary y Obama se mantiene en aproximadamente 100 a 150 delegados, la decisión final de quién será el candidato presidencial recaerá en lo que se denominan los “superdelegados”. Estos son los demócratas que hayan sido líderes y autoridades del partido, ex presidentes de los Estados Unidos, gobernadores de estados en ejercicio, senadores y miembros de la cámara de Representantes del Congreso actualmente, y los miembros del Comité Nacional del Partido Demócrata. En total son 796 “superdelegados”. 444 han pronunciado ya su apoyo a uno de los dos candidatos, la mayoría por Hillary. Aunque la lista varía día a día, por los momentos, 207 “superdelegados” apoyan a Obama y 237 a Hillary. Faltan por decidir 338 “superdelegados”. Virtualmente, ellos decidirán la candidatura presidencial demócrata.
En este instante, los triunfos en los estados Mississippi y Wyoming han vuelto a impulsar a Obama, pero las encuestas más recientes le dan ventaja a Hillary en estados grandes faltantes como Pennsylvania.
La campaña de Obama se ha centrado en convencer a todos que su candidatura presidencial es imparable, pero Hillary, después de los triunfos de Ohio y Texas rompió este esquema y hoy una buena parte de la opinión pública norteamericana expresa que no se sabe quién pueda ganar esta última etapa.
Este escenario favorece a Hillary porque le permite a los “superdelegados” que la respaldan y que por los momentos son más de los que apoyan a Obama, votar por su candidata sin temor a que los acusen de ir contra los votos de las bases del partido demócrata.La mayoría de los analistas norteamericanos señalan que no es factible ganar la presidencia de los Estados Unidos sin contar con los estados con mayor número de votos electorales, precisamente los que Clinton ha ganado, entre ellos New York, California, New Jersey, Ohio, Texas, Michigan o Florida y por otra parte, algunos estudiosos calculan que Hillary, dado que ha ganado en los estados más populosos, llegará a las finales con menos delegados que Obama pero con más votos populares. Otras encuestas indican que el 25 % de los votantes demócratas de Hillary en las primarias preferiría votar por el candidato republicano si Obama gana las internas, mientras que solamente el 10 % de los seguidores de Obama votarían por el republicano en el mismo caso, por lo que Hillary representaría mejor opción para ganar la presidencia de los EEUU. Estos argumentos son fuertes y serán tomados en cuenta por los “superdelegados” porque lo que quiere el liderazgo institucional del partido demócrata es ganarle las elecciones a John McCain, el candidato republicano que será un hueso duro de roer. Seguimos pensando que al final la maquinaria Clinton se impondrá.
Vladimir Gessen.
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jueves, 31 de enero de 2008

DOS FOTOGRAFIAS DE LOS ESTADOS UNIDOS

Foto Uno: En el campo político, este año es electoral. De triunfar los demócratas será la primera vez que gobierne una mujer o un afroamericano el país más poderoso de la tierra.



En lugar que pensar sí debe ser un miembro del partido demócrata o del republicano quien gobierne a los Estados Unidos de América, pareciera más importante para sus ciudadanos, sí es una dama o un afroamericano quien pueda ser el presidente. La campaña del partido demócrata ha interpretado muy bien el deseo de cambio que se siente en el pueblo norteamericano y mantiene en la escena a una dama, Hillary Clinton y un afroamericano, Barack Obama, para reforzar la imagen de innovación y transformación, además de lo que significaría pasar de una administración conservadora a una liberal. Al final de la campaña interna, la maquinaria política, económica y mediática de los Clinton debe lograr la nominación de Hillary y los seguidores de Barack Obama y de otros precandidatos demócratas, se sumarán al regreso de los Clinton a la Casa Blanca.
En los medios de comunicación la percepción que se tiene es que son más conocidos los candidatos demócratas que los del partido republicano, donde encabeza John MacCain, pero compitiendo con Mitt Romney, un hombre exitoso y con fuerza suficiente para ganar.
Si al final de las primarias, entre los republicanos se impone MacCain, los independientes y moderados que desean el cambio podrían votar por el, pero el problema que confrontará es que se alejarían los más conservadores que podrían abstenerse de participar, en buena medida. Si gana Mitt Romney, atraería a los conservadores, pero los independientes pro cambio podrían votar por el partido demócrata.
Por ello, Hillary Clinton, tiene la primera opción, no solo entre demócratas sino además, para alcanzar la presidencia de los EEUU.

Foto dos: En el campo económico, los estadounidenses tienen razones para estar preocupados. El aumento del desempleo, la crisis en el mercado inmobiliario, entidades financieras anunciando pérdidas mil millonarias, bajas significativas en la bolsa, frenazo en el desarrollo de la economía y el debilitamiento del dólar, nos indican depresión económica.
El inversionista George Soros afirmó que será difícil impedir la recesión y Howard Davies, director de la Escuela de Economía de Londres, dijo que no hay ninguna posibilidad de evitarla. Sin embargo, es bueno saber que desde 1945, Estados Unidos ha sufrido 10 recesiones, todas pasajeras, y siempre se ha recuperado.
El mayor crecimiento económico ocurre en épocas de paz y el déficit y la recesión aumentan en períodos de guerra.
El premio Nóbel de Economía, Joseph Stiglitz ha dicho que algunas perturbaciones económicas han sido causadas por la guerra en Irak, como la subida de los precios del petróleo con todas sus consecuencias.
Alan Greenspan y otros cerebros de la economía piensan que las probabilidades de la recesión son del 50 por ciento y el Fondo Monetario Internacional opinó que EEUU no caerá en recesión.La Reserva Federal disminuyó las tasas de interés y la Casa Blanca y el Congreso, están implementando medidas para estimular la economía, que incluye subsidios directos a los contribuyentes, lo que permitirá suavizar el impacto del reacomodo económico. Sea recesión o ajuste del mercado, lo cierto es que los estadounidenses tienen que prepararse para el momento de las vacas flacas que les viene y esperar el próximo auge de la primera economía del mundo.
Vladimir Gessen

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